
En el último Índice de Desempeño Logístico que publicó el Banco Mundial (puedes consultarlo aquí), España se situaba en el puesto 13 de 139 países, con una puntuación de 3,9 sobre 5, tres décimas por encima de la media de la UE27 más Reino Unido. Destacaba en dos pilares concretos: la puntualidad de las entregas y la trazabilidad de las mercancías, donde superaba en cuatro décimas la media europea. Pero el pasado abril, el Banco Mundial renovó por completo su forma de medir la logística mundial y los nuevos datos que arroja el estudio invitan a mirar la competitividad española con otros ojos.
Después de años elaborando su ranking a partir de encuestas de percepción, el Banco Mundial estrenó hace poco los Logistics Performance Indicators 2.0 (LPI 2.0). Es un cambio importante: el organismo sustituye la clasificación global basada en la opinión de profesionales del sector por 21 indicadores construidos directamente con información operativa de envíos marítimos, aéreos y postales durante 2023 y 2024. Así lo explica en su informe Connecting to Compete 2025: The New Logistics Performance Indicators 2.0. El nuevo sistema también amplía la fotografía, de 139 a 172 economías analizadas y sustituye la clasificación única por país por tres variables que se miden por separado: conectividad, velocidad y fiabilidad. Esto es lo que dicen sobre nuestro entorno.
España destaca en conectividad
Los datos de conectividad marítima publicados por el Banco Mundial muestran que España mantuvo en 2024 conexiones directas con 95 economías. Tenemos rutas, puertos, capacidad y acceso a mercados y compartimos vecindario con las regiones que, según el propio informe del Banco Mundial, concentran la conectividad más sólida del planeta: Europa, Asia Central y Norteamérica. Es una gran noticia para nuestra economía. Lo importante ahora es aprovechar mejor cada ruta y transformar esa ventaja geográfica en operaciones más ágiles, coordinadas y previsibles.
El tiempo, la prueba real
Porque el tiempo es la auténtica clave de la competitividad y ahí aparece la primera señal de alerta. La mediana de permanencia de un contenedor de importación en puerto pasó de 4,1 días en 2023 a 4,4 días en 2024, según los datos operativos de permanencia portuaria del Banco Mundial. Es una diferencia relevante: el propio organismo señala que, en los puertos y aduanas más eficientes del mundo, un contenedor de importación despeja en menos de tres días, mientras que en los menos eficientes el proceso puede superar las tres semanas. España se mueve todavía en la franja de las economías avanzadas, aunque avanza en la dirección contraria a la que marca la competencia. En carga aérea, en cambio, los indicadores sí muestran mejora: una prueba de que el margen de progreso es real y alcanzable.
La distancia entre percepción y realidad operativa es, de hecho, uno de los hallazgos más interesantes de este cambio de metodología. Bajo el sistema anterior, basado en encuestas, España puntuaba por encima de la media europea precisamente en puntualidad y trazabilidad. Los datos operativos de 2023-2024 matizan esa buena imagen: la opinión de los profesionales del sector y el rastro real de los contenedores no siempre coinciden.
La fiabilidad, el eslabón que decide
El tercer eje del LPI 2.0, la fiabilidad, señala otro de los puntos críticos de la cadena: puertos, centros de trasbordo y controles fronterizos. Ahí es donde se juega buena parte de la competitividad de un país exportador como España. La digitalización, la trazabilidad, la gestión de riesgos y la coordinación institucional aparecen como las palancas esenciales para ganar velocidad y previsibilidad. Porque mover mercancía ya no es suficiente: hace falta controlar el flujo completo y anticipar cualquier incidencia antes de que se convierta en coste.
El reto para el Grupo Improving Logistics
Para nuestro grupo empresarial, esta lectura refuerza la apuesta por una logística que se apoya en datos y que mantiene una visión integral: ingeniería, almacenaje, manipulado, transporte, consultoría y tecnología, trabajando como un único sistema.
Nuestra plataforma IIWS, la información en tiempo real, la red de instalaciones y el transporte propio son herramientas diferenciales en ese propósito, respaldadas por un sistema de calidad que opera bajo normas ISO y con acreditación OEA. El mercado exige resultados medibles: menos tiempo de ciclo, más exactitud de inventario y mayor cumplimiento de entrega.
España ya tiene las conexiones. El siguiente salto competitivo consiste en hacerlas más rápidas, visibles y fiables. Ese es el reto del sector, y también nuestra oportunidad como empresa.







